29 marzo, 2011

Somos inocentes hasta que se demuestre lo contrario.


En 2008 asistí a un evento universitario donde dentro de todas las áreas temáticas, siendo la cinematográfica, por primera vez pude ver algunos avances y detrás de cámaras de lo que es ya la muy sonada “Presunto Culpable”.

Si bien al momento de ser estrenada tenía ya ganas de verla, la película se vio involucrada en un “escándalo”, que si bien hay que aclarar NO ES CENSURA hacia el filme, alboroto un buzz publicitario bastante fuerte que me quito el interés por verla juzgado tempranamente si esta era fallida y se hacía fama en base a toda esta sobreexposición en medios nacionales de comunicación.



PRESUNTO CULPABLE es documental filmado por dos Licenciados en Derecho que al encontrarse con el caso de Antonio Zúñiga, quién es acusado de Homicidio, deciden re-abrir el caso para comprobar su inocencia.

Lejos ya de todo alboroto por parte de los medios en base a los hechos de que una semana después de estrenado el filme una jueza quiso sacar de las salas de proyección del filme ya que el único testigo acuso de que nunca se pidió permiso para usar su imagen en el filme, hay que ser honestos en dos cosas: 1) el documental funciona, 2) todo este alboroto le cayó perfecto a la película haciéndola el documental mexicano más taquillero de la historia en nuestro país.

Pero a todo esto, ¿Presunto Culpable es el documental que los medios nos han vendido?



El caso de Antonio Zúñiga se parte en filma dividiéndose en tres partes: el contacto con los abogados y la re-apertura de su caso, el juicio y la apelación.

Cada escena esta todo a los jueces filmada punzantemente, metiéndose en las entrañas del Sistema Judicial Mexicano, usando como recurso principal full shots intimidantes y cargados en cada involucrado en el caso, sobre todo a los testigos en la parte del juicio, así como las opiniones de su abogado defensor y de los mismos directores; pero a la vez dando un respiro en cada momento de esperanza donde también se nos relata la vida de Antonio, su vida antes, ahora y después de los hechos, incluso reforzando esa experiencia con imágenes elípticas centradas en su clase socio-económica, en el arte urbano e incluso la catarsis mostrada en su pasión que es el break dance y el hip hop como su escape dentro de un reclusorio, deprimente, sofocante y lleno de gente igual a Antonio que es inocente de un crimen que no cometió.

El filme es bastante digerible en imágenes y su lenguaje, incluso se apoya de intertítulos con información estadística para reforzar las situaciones mostradas que al final el documental nos acerca a todo aquello de lo que hemos escuchado hablar, e incluso que personas que conocemos lo han vivido para verlo plasmado en imágenes tan poderosas que no tiene palabras para ser descritas. Uno se siente impotente y como ciudadano comprobar ante todo lo que ya sabemos, las GRANDES deficiencias del sistema judicial mexicano que representado por sus servidores públicos cínicos y prepotentes nos hacen realmente cuestionarnos cómo nos afecta socialmente e incluso tomar la iniciativa para cambiar esta situación que aqueja a todo el país entero.

En conclusión puedo decir que si bien cinematográficamente es importante, lo es más todavía socialmente, quedando marcada una realidad que debe dar paso a un cambio trascendente dentro nuestro Sistema de Justicia, y no solo desde las entrañas del mismo sistema, sino que además cuestionar la corrupción creciente dentro de nuestro país siendo todo este retrato de realidad un impulsor al cambió.

CALIFICACIÓN: 3.5/5

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